miércoles, 6 de junio de 2012

Niño dulce chocolatín


Sentada sobre el cordón, como una demostración habitual de su comportamiento desprejuiciado y desenfadado, Marietta decide encender un cigarrillo, por un día en la semana no dejaré de ser fumadora social, pero esta angustia q me acompaña haciendo notar su presencia justo en la boca de mi estómago me hace fumar. Mientras esperaba el colectivo, parafraseaba una canción q escuchaba desde los auriculares del celular, y en la mirada perdida en el no se qué de la calle , lo pudo ver parado frente a ella esperando para cruzar. El pelo que perdía los rulos de la suciedad y el maltrato, las manos rajadas por la mala vida, sus mejillas marrones del sol y casi descascaradas con olor a humo, el bucito roto gastado, donación de algún rico pensó Marietta, que se aseguro de gastarlo bien antes de regalarlo. Francamente la mirada del aquel niño, era lo más dulce visto hacía más de un par de años, deben dolerle las rodillas la cara la nariz, las orejas hace mucho frío y a él le toca la mala, igual que a mí pero la de él es peor, mientras los autos pasaban más viejos, más nuevos , cuatro por cuatro, Toyota Hilux pero nadie paraba para dejarlo cruzar.
Hacía bajo cero grados, el viento helado  lo castigaba duramente, pero aún así rodeados del confortable calor de sus vehículos , amparados por techo y ventanillas calefacción, y acompañados de sus niños que acababan de retirar de un colegio privado de por ahí, aún así parecían perderse en la necesidad de mantener inflado el ego, no torciendo la cabeza y en vez de frenar acelerar, el chico mientras, esperaba ; Marietta sentía cómo su sangre empezaba a bullir, dejando atrás su desenfado se alzó del cordón como un  resorte tomó la mano del niño y puso el pie derecho con firmeza en la calle, lo siguió el izquierdo y no dio tiempo, decidida siguió caminando con la mirada fija en el conductor del auto que frenó porque no le quedaba otro remedio, depositándolo en la vereda de enfrente le dio un beso y le regalo su chocolatín el que siempre llevaba en el bolsillo junto a su gas pimienta, las personas que andamos caminando todo el día, y que no tenemos dinero, en lo posible siempre debemos llevar un chocolatín, a menudo nos ponemos tristes por el frío por la soledad por el desamparo, y comer chocolate nos mima un poco el alma, le dio un beso en la mejilla y lo dejo ir mientras miraba como se alejaba , volvió a cruzar impetuosa, y decidió caminar, aún con el frio prefirió caminar…..

No hay comentarios:

Publicar un comentario