de la seca primavera bahiense y los tangos resonaban a coro con la voz lejana de mi abuela que se acercaba desde la cocina a despertarme con "el mate más rico del mundo", en una calabaza en pico a penas se mantenía en pie, dulce, con la temperatura justa y la espuma que cobijaba la bombilla. En esos días después de la fiaca toda mi preocupación era salir al patio a oler el popurrí de fragancias que ofrecían los árboles frutales y sentir la mañana sobre mi piel de niña......nostalgias de mi amada infancia y ganas de verte otra vez abuela......
Bellísimo Vero! Me hiciste sentir ahi, sintiendo todos los aromas y texturas. Felicitaciones!! Te quiero, Marcelo
ResponderEliminargracias Amigo me alegro que te guste un abrazo grande!!!
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