El estaba ahí
distraído de su presencia sutil, Marietta, acostumbraba a trasladarse de un
espacio a otro a través de su corazón, se deslizaba a menudo sin percibir las
emociones que la llevaban impulsivamente hasta algún lugar, en esta ocasión “èse lugar”…
era allí frente a èl, por las noches, durante el dìa, en la caída del sol y entre las
bocinas del ir y venir de los trenes de carga que le recordaban a su época
vivida en Buenos Aires, sin embrago èl seguía ahì sin notarla. Por esos días
sucedió un disparador “inconsciente”, cuando vio las llamadas desde su móvil al
teléfono de Juan D., un hombre atractivo en todos los aspectos con el que
alguna que otra vez había hablado, “alguna que otra vez siempre había sido èl”, Desde sus labios carnosos mordisqueando sus
dedos meñique y anular , la posición del torso, las muecas de su rostro
intentando seducir a una pantalla mientras tipeaba borraba y volvìa a tipear,
la boca del estòmago diciendo -estoy presente aquí y ahora participando de este encuentro
virtual y la suave humedad en su entrepierna, ella podía entrever
claramente que se extenderìa el
encuentro, si alguna vez sucediera, no bastarìa con una noche, un plato de
pastas y un buen vino, todo aquello no
sería suficiente.
La distancia se oponía y el fluìr del tiempo dibujò un
espacio literario extenso, tanto que hubo en la vida de la atolondrada mujer
pareja, convivencia y separación, para volver a encontrarse entre palabras
escritas y notar que èl aùn estaba ahí, distraído de su presencia
sutil. El espacio entre ellos era cada vez màs largo, lo único que unìa a la
Blanca Bahìa con el gran Tigre era el canal que desembocaba en el mar, y el mar
que se fundìa en el rìo, la blancura del plata sería?, y el inconsciente de
Marietta disparando llamadas telepáticas desde su celular. Mientras su corazón
y su mente luchaban cuerpo a cuerpo por el sentir y el entender, toda ella
necesitaba escribirle, observarlo, deseando tocarlo y esperar;…se preguntaba -¿no
habrá detrás de todo esto algo màs?, se respondìa - no puedo probar que ya està
sucediendo ….
Su corazón y su mente estuvieron de acuerdo y en el
lateral vacío de su inmensa cama mojo sus sàbanas por el fluìdo blanco que
brotò de su instinto màs animal con el acariciar tibio de sus dedos, aquellos
que mordisqueaba mientras un par de años atrás chateaba con èl.
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