miércoles, 30 de septiembre de 2015
Miedo
La
extraña soledad se había adueñado de sus vidas juntándolos en este pasaje donde el amor se había vuelto
una dama cruel, un hombre despiadado, un torbellino irreverente que entraba
golpeando las solapas de todas las puertas que cubrìan el cierre poderoso en el
centro màs ìntimo de sus corazones, y así cada palabra fue desvelando misterios
de dolores ¿pasados? Ansiedades disfrazadas de alegría euforia desenfrenada que
les dejaba a la luz una llaga en cada encuentro y se levantaban persianas por sí
solas contando historias de amores tan lejanos y tan no , presentes en la carne
y en el desgaste, el esfuerzo por sobrevivir a los momentos amargos agrios de poca ternura, desmesurado el vacío dejándolos en el paredón de
los ciegos que ven por amor, de los sordos que oyen por desesperación, de la
libertad entrañable negligencia de no
encontrar el sentido a seguir viviendo este sueño de empalagoso maniquíes que
rebuscan sus pedazos entre los descartes del contenedor añejo y oxidado, y así
llegaron los dos, al mate semidulce y a la complicidad de una compañía escueta
y profunda, soltando metáforas de pasiones perdidas al viento de la nostalgia
con una justa seducción que los iría
enredando quizás para nunca, quizás para siempre…
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