domingo, 22 de junio de 2025
Metal
Una vez lo oyó decir a una de sus hijas, que se lamentaba al pasar por la puerta de la casa de su ex novio ,-¡ya está!..¡da vuelta la página!. Ella que observaba sentada en el asiento trasero de su flamante auto negro, se quedó perpleja; pensó en lo raro que era oírlo decir eso, conociendo su historia, -quizá fue tanto el dolor que ya aprendió, con ese pensamiento remató, para disponerse a mirar por la ventanilla, intentando dispersarse de la situación que le traía un dejo de dolor en la boca del estómago.
Para los hombres de hierro, es fácil hacerlo, los corazones de metal no sienten; una vez conocí a una abuela con el corazón de chapa, -¡platino!, decía ella, fué la estafadora más grande que conocí en mi vida, ladrona de sueños, de la dignidad, de magia, de dinero , salud, y casas. Ella, se jactaba de ser una sabia que ayudaba a los más desfavorecidos, con su supuesta "sabiduría", pues era una mala pécora, que dejaba a gente humilde, madres solas, y abuelos, en la calle, abusando de sus problemas de salud, o de carencias afectivas, o económicas; pero impunemente rastreaba todo el país, acompañada y escoltada por una mafia de gente oscura, que negociaba con lo peor, amparados por jueces de la ciudad. Pero como una vez, dije a mi madre, no somos la gente pura quienes debemos retractarnos, vamos en busca de un mundo con personas que honren, y resignifiquen al ser humano, si somos crédulos, el problema lo tienen quienes se aprevechan de eso, más trabajo para ellos.
El caso, es que las personas con el corazón de lata por cualquier razón, pasan rápido la página; y no es una crítica, más bien una observación. Reflexionando al respecto, se puede dar vuelta la página, cuando uno, no se involucra emocionalmente con la otra persona, y eso puede suceder por varias razones..., porque no existe la atracción suficiente, (¿entonces para que demorar en hacerlo saber?, o por un miedo terrible a sentirse expuesto, y en tal caso, estamos en peligro; porque nunca sabemos cuando podemos quedar vulnerables ante un otro, que trae un bagaje que seguramente, proyecte el mío. A veces el apego, no se produce por conveniencia de si es un amor sano o no; mientras no logremos desprogramarnos, de creencias inválidas sostenidas por el miedo a no pertenecer, o a ser los exiliados del sistema, (bastante corrupto, por cierto), los amores no serán amores, serán lazos energéticos de co-dependencia, que me harán creer que soy querida, aceptada o admirada, y entonces mi soledad se potenciará al cubo; porque estar sola, tiene dos opciones: o me siento sola, y desamparada; o aprovecho ese tiempo para conocerme y elegir quien quiero ser; pero estar sola acompañada, es muy limitante. Y así, es como debemos hacernos conscientes de todas las decisiones que tomamos, y que en ese ir, y venir de pensamientos, encuentros, y desencuentros conmigo, es que muchas veces nos cuesta dar vuelta la página. Somos seres con una carga emocional ancestral, que se proyectan en distintos personajes, y roles, en diferentes vidas en simultáneo, y aunque eso, no sea los más sano, para la persona que lo recuerda, porque viene al mundo con una misión un poco más comprometida, que la de cumplir el mandato de tener casa, pareja, hijos, un buen trabajo, es una larga y ardua tarea. El mundo cambiará cuando los seres humanos, nos volvamos más SERES que humanos, y dejemos de juzgar al vulnerable, como romántico o tonto, y al frío, como materialista o desalmado. Estamos aquí para aprender a ser campasivos con nosostros mismos, y con el otro, para tender una mano a quien lo necesita, para aprender a vibrar de una vez por todas, en la frecuencia de luz y amor, y hasta que no lleguemos a eso, veremos caer velos en nuestras narices, y seguiremos creyendo que la culpa?....es del otro!
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