Vivían en distintas ciudades; - el reencuentro debería ser fuera de serie, romántico, divertido, sorprendente; pensaba ella, mientras elucubraba sumergirlo en un jacuzzi, con agua calentita, con una fragancia agradable, y sales, - él necesitaba llegar de la mina y descansar, y para eso ¿¡qué mejor que un baño de inmersión, en casa de su chica!?, ; obvio, cuando ella se creía, su chica. No sabía como hacerlo, el baño de la casa donde ella residía cada vez que viajaba a verlo, no estaba en buenas condiciones, mucho menos contaba con una bañera, donde el cupiese, así que decidió pedir prestada la tarjeta de crédito a una amiga de esa ciudad, y encargar una pelopincho, para asegurarse que llegara a destino antes de tiempo, y cuando ella viajara, retirarla de su casa.
Llegó el día, ella pidió fanales prestados, redecoró su habitación, armó la pileta de lona y la recubrió con nylon blanco para dar un encuadre más armonicamente delicado, y se dispuso después de asearse, a vestrirse dentro de su pijama de cebra, asi como se lee, una cebra con su hocico, sus pezuñas, su crin, su cola etc,. Encendió el pequeño y viejo calefón de la ducha del baño, y comenzó por llenar baldes con agua hierviendo, para que, mientras él llegaba, no se perdiera del todo la temperatura, se dio cuenta que tardaba mucho en subir el nivel, asique decidió encender las hornallas y calentar agua en ollas, mientras, el calefactor al máximo, porque el lugar debía estar con la temperatura ideal para que el tuviese el deseo de desvestirse; pasaron veinte minutos desde que le envío el mensaje -voy. En medio de la faena y con la pileta con 5 cm de agua, llegó el mensaje: -salí, ella apresurada y fastidiada por el fracaso de la sorpresa, sin darse por vencida tomó la pashmina y corrió en a su encuentro, atravesando el largo patio, abrió la puerta del garage, el portón y la invitarlo a pasar le dijo: - cerrá los ojos, que tengo una sorpresa; su idea, era que al menos viera lo que había sido capaz de prepararle para sorprenderlo, un intento fallido, pero intento al fín. Él accedió, guiandolo por el patio, hasta llegar a la puerta de entrada al comedor, lo fue llevando comodamente, atravesaron el pasillo, le ayudó a sacarse la ropa, sin medias con el piso frío, caminaron hasta el borde de la pileta y le dijo: - levantá un pie, él lo hizo, a la vez que se retiraba el peñuelo de los ojos, desconfiando, cuando vio todo aquel despliegue lanzó la expresión: -¡vos estás loca!, ella miró sonriendo, y le dijo: - agarrame que me caigo, acostame en el piso que se me bajó la presión, él rescatista, la acostó, fue a la cocina tomó un poco de sal se la puso en la boca, le levantó las piernas, y ella seguía igual, a la vez que el síntoma empeoraba, llevame afuera, mientras él le decía: - tenés los labios azules,..... la sacó afuera, la sentó en una silla, y comenzaron a volverle los colores, el evento fue cesando, mientras caían en la cuenta de que se había intoxicado con monóxido de carbono.Todo su afan fue verlo relajarse, no solo, no lo logró, si no que encima, él le dijo: -si tenía que llamar a la ambulancia por esto, llamo te siento en el garage y te dejo sola, imaginate la vergûenza si vienen los médicos ¿¡cómo le explico la escena; vos vestida de cebra, descompuesta, una pelopincho en la habitación y yo en pelotas?!
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