Aquello que parecía un error de redacción, era su mención encriptada, nunca nada fue al azar; lejos de ella, siempre intentando encajar en la vida de alguien que poco le ofrecía de disfrute, al contrario de su amiga, que vivió un amor fugaz, que supo irse antes de hacerle daño, entró como un tsunami y se fue pisando algodones, para romper su corazón lo menos posible, disculpándose por aquello que no podía brindarle, eso lo hacía grande, y ella, su amiga, parecía enamorarse más y más, cada día nuevo que no lo veía, de aquel papá genial, que le hacía pedir a gritos que el tiempo pasara urgente, para llegar al instante después del olvido. Ésta , era una historia diferente, él avisó, y haciendo honor al dicho popular, "el que avisa, no traiciona", se manejó impune, con desparpajo, y desfachatez, soltando sarcasmo en cada acción y desición, cada movimiento parecía estar friamente calculado para destrozarle el corazón, se sabe que jugar con los sentimientos de alguien para enaltecer el ego propio, no es sano para ninguna de las dos partes, pero aca, quedaba claro que de un lado no parecía afectar, del otro había soledad, confusión, apego y desasosiego, esta chica enamorada de quien más la humilló en su vida, sometida a su destrato, nunca fue una víctima, pues estaba avisada de antemano por él mismo.
Con el correr de los meses, seguía preguntándose, ¿qué era aquello que no la dejaba olvidarlo, si la mayoría de los recuerdos eran solitarios y dolorosos?; también pensó en escribirle una carta, pero cada vez que lo intentaba, brotaba su propio enojo, proyectado hacia él, en forma de reclamos, e inmediatamente desistía, era en vano, cuando quería con todo su corazón expresarle su amor, recordaba los años de mentiras y destratos, de humillaciones, y las pocas horas de risa y sexo que le daba a cuenta gotas como migajas, que se filtraban a escondidas de los ojos de su madre. Ella se preguntaba, - ¿Qué tan merecedor sería él de su sincericidio?, ¿qué tan ganado tenía él, el derecho a saber por el infierno que ella, y su hermana habían pasado durante tres años y medio, por salvar a un grupo de personas, entre ellos , él, de las garras dañinas de un par de infradotados, que jugaban a ser brujos?.
Y se respondía: - La verdad, es que entre las ruinas de un pasado tan heavy, como sucio y doloroso, no había mucho por rescatar. Se había perdido algo mucho más valioso que la plata, se había perdido la dignidad, la esperanza, y la fuerza, se había esfumado la confianza y la certeza de que quien las hace las paga. Se llegó a poner demasiado en juego, por él, una persona indiferente asqueada de hacer daño, nada más que por provocar, para sentirse el más cabrón de todos.
Retomando el relato; no sé si algún día, descubrirá estas páginas, donde se cuenta su historia, la de ella con él, porque la de él, no la sabemos, seguramente el no tenga ninguna historia con ella, y si la tuvo, de tan insignificante no la recuerde, es más seguramente, Él ni siquiera sea real....
No hay comentarios:
Publicar un comentario